oct 21 2009

Turismo: Como el perro y el gato (o cómo tener que pelear todos los días por tu trabajo).

Publicado por: at 12:27 Categorías:General,Opinión,Turismo

Turismo: Como el perro y el gato

Turismo: Como el perro y el gato

 

Que nuestra casta directiva está en absoluta decadencia no se le escapa a nadie.

Vivimos unos momentos en los que a las empresas les conviene echar a la calle al mayor número de profesionales escudándose en la crisis mundial, las dificultades de las empresas para seguir en el negocio o bien porque tenemos un estado que ha promovido masiva y derechonamente los ERE (por mucho que el gobierno sea de “izquierdas”, cosa que no se lo creen ni ellos). Esto en las empresas de aviación y de turismo es un mal que está aún más acentuado.

Es complicado hablar en líneas generales de todos los casos que se han estado dando en los diferentes tipos de empresas, por eso pondré el ojo en lo que más cerca tengo, mi entorno.

Fijemos nuestra atención en un centro de trabajo al que llamaremos “X”. 

Este centro de trabajo está dirigido por un director que, atendiendo a estas causas que hemos comentado parece estar en constante persecución de poder despedir personal. Como si “alguien” le hubiera dado instrucciones de quitarse gente de encima y en su ánimo de agradar a los altos estamentos anda descuidando un poco las formas.

Claro, se podría decir que eso es una opinión personal… pues sí, es mi opinión personal, veamos algunos ejemplos:

No hace demasiado tiempo ocurrió que pillaron “in fraganti” a dos trabajadores usando un sign-in (contraseña) que no era la suya para, desde sus ordenadores de trabajo, poderse conectar a Internet. Vaya… eso es un problema. El personaje en cuestión acompañado por algún subalterno y por alguien representando al Comité de Empresa (recién estrenado por aquellos tiempos) fueron hasta estos compañeros y comprobaron que era cierto, delante de ellos, que se habían conectado con contraseñas usurpadas.

Eso es un papelón, una escenita vamos… Lo que vino después fue un tiempo largo, casi un mes, en el que los acusados no tuvieron ni idea de lo que harían con ellos. ¿Y qué hicieron? Nada. Y el caso es que la amenaza fue el despido.

El fin último de todo esto parece atender a que el objetivo fuera que hubieran dimitido de sus trabajos por responsabilidad profesional, de ahí el tiempo con la espada de Damocles sobre sus cabezas, a la espera de que fueran débiles. No funcionó, según nos cuentan.

En este caso o bien alguien no ató todos los cabos o la providencia actuó. Tampoco dejaremos de lado que los representantes sindicales hicieran su tarea, que para eso están.

Pasado un tiempo y a tenor de una serie de problemas de la cotidianeidad laboral salió un comunicado en el que, según nos cuentan, el mismo personaje finiquitaba con frase lapidaria (acerca de algo de lo más trivial)acerca del artículo del Convenio Colectivo que les aplica:

“Desobediencia o incumplimiento inexcusable de ordenes de personal de jefatura o dirección”.

Esto, según el Convenio Colectivo sería una falta muy grave y la sanción sería:

Por faltas muy graves, suspensión de empleo y sueldo de dieciséis a sesenta días; inhabilitación de hasta dos años para pasar a categoría superior; despido disciplinario.

Vamos, lo que solemos llamar “matar moscas a cañonazos”. Eso no es más que querer dar un latigazo, un golpe sobre la mesa, pero… ¿con quién debe pensar que trabaja? ¿Con colegiales? Intentar imputar una falta muy grave por un concepto absolutamente trivial es harto difícil. En tiempos de otro régimen no lo se, pero en democracia con secciones sindicales y trabajadores que piensan por si mismos es harto difícil.

Y claro… no hay dos sin tres.

Otro día a otro trabajador le pillaron en un “renuncio” que se suele decir en los juegos de naipes.

Durante una supervisión de su trabajo por cuestiones de calidad en el servicio le “cazaron” haciendo algo que no debía, vaya, mala suerte (son muchos los que lo hacen y pocos a quienes les cazan). Llamado a rendir cuentas le despiden verbalmente y el chaval traga (es lo que tiene el quedarse descolocado por el hecho de que te hayan pillado) y se marcha.

Error número 1: Las evaluaciones de Calidad no pueden ser sancionadoras en cuestiones de régimen interno. Según el modus operandi de dicha compañía.

Error número 2: Los despidos fulminantes por faltas graves o muy graves deben ser primero informados a la sección de representación sindical.

Error número 3: Seguir empeñado en “echar gente porque yo lo digo y soy el jefe y me basto solo” lo único que puede llevar es a la hilaridad generalizada y a la pérdida de respeto, pérdida de autoridad y, si uno no anda fino, pérdida del puesto en pro de otro que lo lleve mejor (en efecto, nadie somos imprescindibles).

Así que el trabajador sigue trabajando, para desgracia del “fulminator” y todos tan contentos. Si a la tercera uno no puede hacer lo que quiere… es mejor desistir.

Eso sí, aunque no se justifica la actuación del trabajador, está claro que las normas de las empresas están para cumplirlas. Nos fijamos más en las formas de despidos, en esa prisa que tienen las empresas por meter todos los despidos posibles antes de que la maldita crisis acabe y dejen de tener la coartada institucional.

Como se suele decir: “Para muestra un botón” y este es el botón que no hace más que ser una perfecta prueba de cómo nuestra casta directiva va perdiendo los papeles poco a poco ante una situación de crisis en la que las empresas les piden resultados, reducción de plantilla, acoger más servicio por el mismo o menos dinero y no saben cómo adaptarse.

Es una muestra de cómo, por mucho que uno haya estudiado lo que haya querido poner en el currículo no basta para llevar con buena mano una plantilla. Y se puede generalizar a una mayoría de directivos españoles que aún piensan que “la vieja escuela” es la que funciona y no aciertan a quitarse la venda de los ojos y ser realmente innovadores.

En el caso de Spanair, que desde Aerum hemos seguido bien de cerca, se le llegó a proponer a la empresa el tele-empleo para reducir costes y que las familias pudieran integrar mucho mejor su vida laboral con la personal.

Pues no hubo posibilidad de ello, tenían demasiados intereses y prisas por ir a Barcelona dejando a más del 60% de las familias en paro.

Lejos de ser un texto que deje entrever alguna animadversión acerca de alguien en concreto, que no lo es, sí que es un texto que hace reflexionar acerca de que si en mi entorno pasa esto, en tu entorno estará pasando algo parecido y si en todos los entornos “se cuecen habas” es que algo va mal, pero lo deben de solucionar los mismos que han dejado que vaya mal.

Conocido es el caso de empresas, otra bastante cercana a mi entorno, donde el Comité de Empresa lo elige la propia empresa. Diréis que es ilegal, pero claro, tampoco es que sean tan incautos. Lo que hacen es que cualquiera que desee presentarse a las elecciones y sea de opinión contraria al “politburó” de la empresa recibe las presiones, aislamiento y mobbing suficiente para querer marcharse voluntariamente de la empresa antes que seguir luchando contra todo su entorno. Penoso, ¿verdad?

Todo esto es algo generalizado y ahí radica el problema. Si la casta directiva en vez de velar por los intereses de la compañía de acuerdo a las reglas del juego se presenta como una horda de gángsters (porque alguien que por orden de otros ejecuta (aunque sea laboralmente) a alguien es un gángster) que sólo pretenden presionar, aislar, intentar despedir, involucrarse en procesos a los que no están llamados. Entonces el problema se acrecienta y los empleados se encuentran con que tienen que luchar en principio contra la industria para defender su puesto y su valía y, además, luchar internamente por defenderse de sus superiores, situación que no es, en absoluto llevadera.

Supongo que podréis aportar muchos comentarios al respecto y en Aerum aceptamos tanto los comentarios a favor como los comentarios en contra de la línea editorial.

Comprobad los términos y condiciones.

Saludos / José D.

6 Respuestas, ¡anímate y comenta tú también!

6 Respuestas to “Turismo: Como el perro y el gato (o cómo tener que pelear todos los días por tu trabajo).”

  1. Entre las noticias de hoy vía Libertad Digital aparece esta noticia:

    SEGÚN LA CONSULTORA OTTO WALTER
    El 42% de los jefes no está a la altura: del “búscate a la vida” a la “venta de motos”El 42% de los jefes españoles no está a la altura de su puesto. Este es el pésimo resultado que les otorga un estudio realizado por Otto Walter, consultora de desarrollo del comportamiento directivo y comercial.

    http://libertaddigital.com/profesionales/el-42-de-los-jefes-no-esta-a-la-altura-del-buscate-a-la-vida-a-la-venta-de-motos-1276373825/

    Creo que apoya perfectamente la línea del post.

    Saludos / José D.

  2. françoise savary dice:

    Las democracias jóvenes son light en materia de derechos políticos, económicos y sociales. Cuanto más recientes son, más tonitruantes son acerca de esos derechos pero la democracia se va instalando de a poco en las mentes, las instituciones y el alma de un pueblo. Franco murió hace más de 30 años que son poquísimos años en materia de evolución y está muy fresco su recuerdo en las mentes de muchos españoles. La influencia religiosa fue creando mecanismos psicológicos que hacen propensos a las tutelas e impiden vivir en democracia y desarrollar un capitalismo eficiente.
    Los españoles votan cada dos años, maravilla de la democracia, pero tienen autoridades en todos los ordenes (sociales, laborales, cívicos) que muchas veces tienen sólo un barniz democrático y siguen funcionando con ancestrales mecanismos autoritarios que les parecen “NATURALES”. Puse la palabra “naturales” entre comillas porque se me paran los pelos de la nuca al nombrarla. En nombre de la palabra “natural” se han cometido tantas tropelías. En resumen la patronal española no entró al siglo 21.

    • Querida Françoise,

      Tienes razón. La pena es que directivos jovenes, que se supone que ya son de otra generación se convierten en lobos con piel de cordero.

      Se disfrazan de progres y cercanos al trabajador cuando, en realidad, son lo más derechón, fastizoide y rancio que uno se pueda echar a la cara.

      Que usen la “ley del embudo” (lo ancho para uno y lo estrecho para otros) con una facilidad pasmosa.

      Que sus sonrisas dejan brillar el colmillo de lobo que son.

      Tanto “team building”, tantos cursos, tantas jornadas de formación… ¡que devuelvan el dinero que las empresas han invertido en formarles en ese campo porque no han sacado nada en claro!.

      Pero que no se duerman en los laureles, por muy tuertos que sean en el reino de los ciegos siempre hay algún charco que no se ve por el otro ojo y cuando uno se encharca chapotea hasta el hundimiento.

      Saludos / José D.

  3. JKK dice:

    José D., a este paso creo que el próximo nominado a abandonar JK vas a ser tú. Sólo te falta poner el nombre de este “jefe lobo”! Más de uno te va a agradecer tu aportación, eso sí.

    • Hola amigo anónimo “JKK”,

      Bueno, eso de la nominación para abandonar Spanair es un poco opinable. El nombre del “jefe lobo” no hace falta ni ponerlo, el problema es ese… que no es sólo uno, que son los directivos en general en determinados sectores los que tienen ese tipo de comportamiento.

      La aportación yo creo que ya es de agradecer en el hecho de denunciar un tipo de actitud y que esa actitud puede ser bloqueada, modificada o bien combatida por medio de las herramientas que tenemos nuestro alcance.

      Es un mal generalizado pero la buena noticia es que tiene solución.

      Como dije en su momento en el post el texto no es fruto de ninguna animadversión focalizada sino de una denuncia social.

      Saludos / José D.

  4. [...] una casta directiva, de la que ya hemos hablado en alguna ocasión, que no se merece más que eso. Están erróneamente acostumbrados a que los pobres curritos hagan [...]

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