nov 25 2009
Editorial: Un día cualquiera.

Me levanto. Una duchita, afeitarse – jolín, las cuchillas cada vez son más afiladas y yo cada vez estoy más dormido al afeitarme, ala, otro corte – a ponerse algo de ropa y al trabajo.
Maldito coche, como es antiguo nunca abre a la primera cuando lo intento. Al final verás cómo acaba doblándose la llave – sí, aún va con llave y no con mando a distancia – sigo intentándolo. Siete intentos después y casi un esguince de muñeca logro entender por qué no abre. Avanzo un poco más en la calle y, esta vez sí, intento abrir mi coche y no otro que había donde había aparcado antesdeayer – acabaré teniendo que usar una libreta para recordar dónde dejo el coche cada día.
