ago 09 2011

Aviación: Consultores

Publicado por: at 10:56 Categorías:General

Aerumblog

Recuerdo, no hace mucho tiempo, como en la empresa en la que trabajaba pasamos de, el año anterior, estar buscando mejoras salariales, aceptar más responsabilidad, crecer a, simplemente, rezar por mantener el puesto de trabajo debido a la crisis. Bueno, a la crisis, a una mala gestión empresarial, a que los jefazos saltaran del barco, o del avión, con los bolsillos llenos de dinero con despidos pactados y obscenamente caros para la estructura, un ERE que fulminó 1/3 de la plantilla y una movilización del centro de trabajo a Barcelona donde un alto porcentaje de los afectados decidieron no seguir trabajando para la aerolínea.

AL PARO

Entonces a la pregunta: ¿Qué vas a hacer con la indemnización y el paro? La mayoría compartían respuesta: “Nada, tapar algunos agujeros, pequeñas deudas, y tomarme un tiempo de descanso, ya veré cómo se mueven los trabajos más adelante”

Claro, en España todos, o la gran mayoría de los que en ese momento se quedaron sin trabajo tenían acumulado dos años de paro a razón de mil o mil y algo euros por mes.

Es muy goloso eso de pasar el veranito en Mallorca rascándose la barriguita mientras se puede ir tirando del pellizco de dinero que nos hemos embolsado.

El tiempo fue pasando y las oportunidades no se discernían. En muy poco tiempo habían cerrado algunas compañías. De un día para otro había dejado de operar Futura. Spanair no cerró pero se desmembró, salió de Mallorca y dejó de ser una aerolínea para convertirse en un proyecto catalanista.

EL MERCADO

El mercado estaba, entonces, sobresaturado de profesionales de la aviación y, claro, pasa lo que pasa. Cualquiera que ofrecía un trabajo en una aerolínea o que tuviera que ver con algo de aerolíneas sabía que en el mercado había infinidad de profesionales super cualificados dispuestos a pelearse con el machete entre los dientes por un puesto básico con un salario básico al final de los dos años de paro.

Otra cosa es que no es fácil para un profesional el aceptar un trabajo que esté por debajo de su cualificación así que todos se pusieron a pensar… ¿cómo seguir trabajando de lo mismo y no subyugarme a una empresa?

La solución la encontraron en la forma de la llamada “consultoría”.

Si montas una consultoría tienes unas ventajas, eres tu propio jefe, los beneficios revierten directamente sobre tu persona, marcas tu ritmo de trabajo…

Lo que pasa es que casi todos tuvieron la misma idea a la misma vez. En vez de irse uniendo unos a otros, como decía un jefe mío “sinergias, José, sinergias”, todos van por su lado.

Muchos de ellos han compartido conmigo sus planes y creedme, algunos eran para tirarse de los pelos. Básicamente la idea que me vino a la cabeza era: “Mi servicio es que me hagan preguntas de aquello que tengo conocimiento y cobrar una burrada por resolver el problema puntual”.

CASOS REALES

En algunos casos, casos que he tratado de cerca, cuando por teléfono se les ha preguntado: “¿Y qué haces actualmente?” Las respuestas han sido, por ejemplo:

Bueno, ahora mismo estoy desempleado, montando el tema de la consultoría.

¡Con dos cojones campeón!

En vez de un políticamente correcto: Actualmente estoy dedicando todo el tiempo a la finalización del proyecto, ofreciendo el servicio a diferentes empresas, de las cuales algunas han mostrado interés y estamos preparando las presentaciones personalizadas.

Que igual es lo mismo pero, al menos a mí, me suena mucho mejor.

De todos modos, poniéndome en la piel de la empresa… ¿Por qué debería utilizar los servicios de una consultoría de nueva creación?

Con un mercado laboral saturado de profesionales de las aerolíneas es mucho más barato contratar a alguno de ellos por el precio medio de mercado laboral, incluso ofrecer un bono al final del proyecto, hacer el trabajo y luego bien integrarlo a la estructura o bien terminar el contrato, ¿no?

INGLÉS

Bueno, otra opción es la de hacer que tu consultoría sea internacional pero… ¿con el nivel de inglés que hay en España?

Ayer salía en televisión, en TVE, un reportaje acerca de trabajos de verano y los idiomas. Casi todos decían “bueno, yo me defiendo en inglés” ¿Te defiendes? ¿de qué, quién te ataca? El inglés o se habla o no se habla, o se entiende, escribe y lee o no… Uno no puede tener miedo a entablar una conversación en inglés, al nivel de cada uno, pero entablarla. Si uno tiene miedo a una entrevista en inglés por Skype entonces no está listo para ganar más puntos en su vida profesional.

Para todos aquellos que no dominan el inglés aún os recomiendo esta web, también es un canal de TV del TDT, no os lo perdáis: Aprende inglés, con Richard Vaughan.

En esa web encontraréis todos los niveles que os podáis imaginar.

CONCLUSIÓN

En fin, que siempre me voy por las ramas. Hay que tener una visión estratégica un poco más ampla. Ser consultor no es eso de levantarse una mañana y decidir que uno, a partir de ese día, es consultor. El proyecto hay que prepararlo bien, hay que tener una presentación corporativa potente donde expliquemos nuestros servicios, nuestra experiencia, el mercado en el que nos movemos y qué nos hace diferente a las demás consultorías que nos hace su mejor candidato.

Comenzar una consultoría está muy bien como “side business”, es decir, como complemento de un trabajo que ya se posee. Ir poquito a poco, con proyectos pequeños que podamos manejar y donde ir entrenando nuestras habilidades. Nos servirá como plataforma de pruebas además que iremos ganando en experiencia y en empresas a las que ayudamos que luego serán nuestras referencias para otros proyectos más grandes.

Si no se tiene ese trabajo principal y se quiere comenzar en el mundo de las consultorías una muy buena opción es aceptar pequeñas partes integradas en proyectos más grandes. Donde no seamos los protagonistas pero tengamos una pequeña parte que poder desarrollar.

Y, sobre todo, conocer el mercado. Muchas veces es mucho mejor el tener una buena cartera de consultorías “amigas” con las que poder compartir proyectos construyendo así una pequeña red profesional que intentar competir con las demás en un mercado sobresaturado.

Otra cosa es que tu producto, tu consultoría, sea tan original, tenga un producto tan diferenciado y tenga tanto potencial que puedas lanzarte a la piscina y ésta tenga agua. Ojo, aún así hay que saber nadar…

Saludos / José D.

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