Posts by José D. Ortiz:
- Aperitivo pre-vuelo (si vuelas en Business o Primera Clase)
- Recogida del aperitivo pre-vuelo (si vuelas en Business o Primera Clase)
- Entrega de prensa
- Aperitivo
- Recogida del aperitivo
- Entrega del menú
- Recogida del menú
- Entrega de líquidos
- Recogida de desechos
Aviación: El mejor asiento de un B777
diciembre 6th, 2011EL VIAJE
El otro día viajé a Kuala Lumpur (Malasia) por motivos de trabajo. Tenía que hacer una pre-auditoría del servicio que se le dispensa al pasajero a lo largo de todas las estaciones del viaje. Desde reservas, facturación, sala VIP, embarque, servicio a bordo y el servicio a la llegada.
Desde Jeddah a Kuala Lumpur hay como nueve horas de vuelo, así que no, no es un vuelo fácil. Sobrevuelas la península arábiga, la entrada del Golfo Pérsico, bueno, más bien Omán, el mar arábigo, India, Sri Lanka (antiguo Ceilán) y el Golfo de Bengala para llegar a Malasia, más o menos…
Todo eso para llegar allí, pernoctar y volverme al día siguiente, una paliza…
LA ANÉCDOTA
La anécdota del viaje fue que tenía que haber ido unos días antes pero no pude. Después de hacer todo el proceso de check-in y llegar hasta el control de pasaportes el militar del control me preguntó dónde estaba mi visado. El caso es que para ir a Malasia no necesito visado malayo pero en Arabia Saudí hay una cosa que se llama “Exit-re-entry visa”. Uno puede estar aquí trabajando, tener su visado, su tarjeta de residente pero no puede abandonar el país sin que le den autorización a reentrar después. Curioso, ¿no?.
El procedimiento es muy sencillo, se rellenan unos formularios, se entrega una foto y el pasaporte y te grapan al pasaporte una hoja donde pone que puedes regresar de nuevo con un plazo de uno o dos meses para estar fuera, dependiendo del visado que hayas pedido.
Bueno, pues yo no lo tenía… con las prisas de que mi compañía me emitiese el ticket me olvidé por completo. Mi cara debió de haber sido de órdago porque tuve que regresar al check-in, explicarles que no tenía visado, cancelar mi viaje, ir a equipajes, esperar más de cuarenta minutos a que descargaran mi maleta de la bodega y me la devolvieran y, lo que es peor, aguantar los chistes de todos mis compañeros durante los siguientes días.
EL VIAJE, ¡AHORA SÍ!
Una vez hube solventado el tema del visado volví a intentar el viaje, ahora sí, sin complicaciones.
Bueno, casi sin complicaciones… tenía asiento de clase Business pero me hicieron un “downgrade” (pasar a una clase inferior) de acuerdo a una serie de normativas internas sin sentido.
Aún así yo estaba allí dispuesto para hacer mi auditoría.
Tenía asiento de salida de emergencia en el B777, al lado de la L3 (la tercera puerta por la parte izquierda del avión) y como siempre hago, y no lo hago a propósito, comencé a cabecear mientras hacían taxi y se disponían a despegar. Es superior a mí. El run-run del aire acondicionado, los motores, el leve movimiento, la luz tenue o apagada… todo ayuda.
Cuando abrí los ojos en carrera de despegue la azafata me dijo que, casi mejor, era que me cambiara a una de las filas del final, que había sitio de sobra y, si me ponía en el centro, podría, literalmente dormir como en una cama.
Aunque no dormí más porque el tema era la auditoría, y para eso uno sigue siendo muy profesional, descubrí el encanto de la última fila.
En el B777 de Saudia la configuración de asientos es 3-4-3 excepto en el final del avión que como se va estrechando para dar forma a la cola del avión se convierte en 2-4-3. Una peculariedad de este avión es que en el centro, detrás de la última fila y antes del galley trasero se encuentra un “prayer area” (un área para rezar). Como lo oís… para los musulmanes es de importancia máxima poder tener un sitio para rezar cuando así se lo exigen sus costumbres. Aunque, según tengo entendido, cuando viajan pueden reducir la frecuencia de los rezos, aún así, la compañía les ofrece un espacio.
La última fila, entonces, está justo delante de esa zona y tiene espacio suficiente para recostar el asiento, perfecto. Además se da la casualidad de que como el galley trasero está tan cerca, cuando dan el servicio de comida eres de los primeros en ser servidos por la azafata que se encarga de tu sección de avión porque aquí sirven de atrás hacia delante y no al contrario.
Como eres de los primeros en ser servidos el pan te llega medianamente caliente, lo cual es un gozo.
No sólo eso sino que el lavabo lo tienes cerca pero no tan cerca como para que el trasiego de pasajeros no te deje descansar.
Si, además, en esa ruta, no se prevé que lo llenen, puedes tener los cuatro asientos para ti solito con las cuatro almohaditas.
CONTRAS
Pero claro, no todo iban a ser parabienes. El contra de esta localización dentro del avión es que para desembarcar, si lo haces por pasarela, puedes tardar mucho.
Otro contra es que en caso de accidente… bueno, en caso de accidente qué más da, a las estadísticas nos remitimos.
Saludos / José D.
Aviación: Festa al Cel 2011
octubre 13th, 2011Hola a todos,
Una de las cosas que más rabia me da de no vivir en España es el no poder asistir a la Festa al Cel. Una vez estuve, otra no pude por estar trabajando y ahora estoy fuera…
Además, pedazo de musicón de Saliva… Ladies and Gentelmen
Un vídeo de David Ventura González
Clica en el link de debajo para ver el vídeo
Turismo: Hotel Full House. Estambul
octubre 11th, 2011
Hace poco, este verano, regresábamos unos días a la madre patria, España. Desde Jeddah, es curioso, la mejor opción para regresar no es Saudi Arabian Airlines como podría pensarse ya que tienen un vuelo a la semana a Madrid haciendo escala en Milán. La mejor opción, en este caso, es Turkish Airlines, miembro de la Star Alliance. Con Turkish existen dos o tres vuelos diarios hacia Estambul y uno o dos vuelos más de Estambul a Madrid o Barcelona.
FULL HOUSE RESIDENCE
Esta vez decidimos pernoctar en Estambul de camino a España, así a la mañana siguiente cogeríamos una buena combinación de vuelos.
Buscando y buscando por Internet encontramos un hotel muy bien de precio y muy céntrico. No es, realmente, un hotel sino una residencia.
Full House Residence:
?ht. Muhtar Mh., Turan Caddesi 8, 34435
Istanbul, Turquía +90 212 238 2385
Esto está muy cerquita de la Plaza Taksim y se llega muy fácilmente desde el aeropuerto por medio del metro, que, realmente, es un tranvía, lo que le da a Estambul un rollito muy cosmopolita. Me encantan las ciudades con tranvías.
Llegamos ya cuando acababa la tarde y comenzaba la noche. Nos costó un poquito encontrar el hotel porque nos habían indicado, en principio, de manera errónea, pero al final lo encontramos.
En una calle en rampa, muy pronunciada, lateral a a la Plaza Taksim encontramos el Full House, muy cerca de otro hotel que se llama Cartoon y que, obviamente, está decorado con figuras y motivos de dibujos animados, muy chulo.
La fachada, pintada de negro, es sobria, pero no tiene mala pinta, todo lo contrario. Es un edificio estrecho, como algunas casas que he visto en UK.
EL HOTEL
Entramos y en la recepción hay un chico, bastante joven, que nos invita a pasar a otra sala mientras acaba de tomar los datos a otra pareja que acaba de llegar. En la otra sala hay un grupo de chicos jovenes, no superan los 25 años en ninguno de los casos, creo.
Nos toca el turno y hacemos nuestro check-in, el chico habla un inglés bastante aceptable. Parece que no pero una de las cosas que puede cambiar tu percepción de un local es el simple hecho de poderte comunicar con el personal con cierta soltura.
Nos da la llave de la “suite” que hemos reservado y nos dice que no hay ascensor pero que para qué se tienen a los amigos, así que los chicos de la otra sala le echan el guante a las maletas y se trepan tres pisos sin pestañear.
La “suite” es un apartamento de 50 metros cuadrados, con una estancia diáfana donde hay un armario, una cama de matrimonio abatible y una cocina. Todo, absolutamente todo, el mobiliario, los electrodomésticos, etc, es de Ikea.
El cuarto de baño es pequeño pero el espacio está magistralmente bien aprovechado. Un plato de ducha con mampara en una esquina, calentador de toallas, lavabo, retrete, secador de pelo. Lo tiene todo.
También tiene televisión vía satélite y Wi-Fi gratis en la habitación.
Es una pena que sólo nos quedáramos unas horas, bueno, para ser exactos, entre que salimos a cenar fuera y que el madrugón de la mañana siguiente ya lo quisieran para sí muchos cuarteles militares, estuvimos en la habitación sólo cuatro horas.
EL SECRETO
Mi percepción del negocio es como si se hubieran juntado unos cuantos amigos, jovenes, emprendedores y hubieran alquilado o comprado el edificio, invertido en ponerlo todo de Ikea y abierto un negocio donde sentirse cómodo.
El sitio está limpio, la decoración está muy bien, los muebles de Ikea son muy funcionales, el trato del personal es muy amable y cercano.
No voy a mentir diciendo que no pueda irme a un Hilton si me da la gana pero para una estancia corta el Full House Residence es la opción que yo recomiendo en Estambul.
Estos chicos se merecen que el negocio les vaya bien y los turistas se merecen tener un servicio ajustado a un presupuesto sin escatimar en detalles básicos.
Yo les doy un diez como emprendedores, no visionarios pero sí muy hábiles a la hora de crear un negocio y ofrecer al cliente lo que necesita.
No lo dudéis y cuando vayáis por Estambul probad el Full House Residence. Por cierto, sólo se puede reservar por Booking.com que fue lo que menos me gustó ya que el hotel tiene potencial para poder vender sus plazas y sacar dinero en extras por si mismo.
Saludos / José D.?
Aviación: Cómo orinar en un avión si eres chica
septiembre 10th, 2011No, no vamos a ser nosotros los que, a estas alturas, os demos un curso de entrenamiento de cómo miccionar, no os asustéis. Lo que sí haremos, quizás, será ofreceros una solución a esos momentos de apuro.
Seguro que muchas de vosotras ha intentado ir al aseo en un vuelo más o menos largo y se le han quitado las ganas de golpe al ver el estado en el que quedan muchos aseos en un vuelo.
ANTES DEL VUELO
Claro, todo comienza antes del vuelo… no nos sueña extraño eso de que “meada se viene una de casa” pero no siempre es posible y menos si te has dado un carrerón porque llegas tarde al vuelo, porque el tráfico estaba imposible o por otras muchas razones.
Bueno, ya está, ya hemos facturado, nos hemos deshecho de la pesada maleta y ya tenemos nuestra tarjeta de embarque, ya queda menos.
El consejo que os damos en este post también vale para cualquier tipo de aseo ya sea de aeropuerto, pub de copas, lugar poco recomendable, avión o lo que se tercie pero os lo desvelamos más adelante, que si no cerráis el post enseguida, jeje.
Como íbamos diciendo, antes del vuelo hay que intentar evacuar todo aquello que nos va a molestar durante el vuelo…¡quieta! El bebé pesado de la pareja esa que no le hace ni puñetero caso no… eso se queda.
COMIENZA EL VUELO
Hay que elegir bien el momento en el que ir al servicio. Además si estás sentada en ventanilla, cada vez que quieras ir al aseo, deberás “molestar” a tus otros dos compañeros/as de viaje, sentados en el centro y pasillo.
No queremos ir muy al comienzo, nada más que se apague la señal de cinturones, porque es muy probable que tengamos que volver, ni muy al final porque es muy probable que los aseos estén impracticables.
SECUENCIA DE SERVICIO
Normalmente en un vuelo de entre cuatro y ocho horas, que son los más, la secuencia de servicio por parte de la tripulación auxiliar será esta:
¿CUÁNDO IR AL SERVICIO?
Bueno, esto, como otras muchas cosas no es una ciencia exacta pero vamos a tratar de, entre vosotras y nosotros, definir cuándo es mejor ir al servicio. Partamos de la base que una va al servicio cuando le da la gana y el cuerpo se lo pide pero… podemos buscar el momento óptimo.
Si vuelas en Business o Primera Clase suele pasar que uno puede ir cuando le apetezca porque las posibilidades de que estén impracticables son mínimas. Hay que tener en cuenta que los usuarios son muy pocos comparados con toda la clase Turista que, además, no están autorizados a usar los aseos de Business o Primera Clase.
Si volamos en Turista puede que entre la recogida del aperitivo y la entrega del menú sea un buen momento. En ese momento los aseos no han sido utilizado demasiado y los que lo han usado no han ido, normalmente, a descargar “material pesado”.
Después del menú debes afinar mucho tu incursión en terreno de aguas menores y no tan menores… Tened en cuenta que la tripulación estará bloqueando el pasillo con el carrito hasta que terminen de recoger así que si estás sentada de la mitad hacia delante una buena “treta” es esperar a que vayan, más o menos por alguna de las salidas de emergencia de encima de los planos (alas) y allí posicionarte detrás de ellos y, con una sonrisa, pedirles que te dejen paso. Como hay sitio de sobra no les molestará cederte paso pero, eso sí, luego tendrás que, o bien esperarte cerca del galley a que terminen su recogida, o bien intentar que te dejen pasar con todo por enmedio.
Si estás sentada desde la mitad hacia atrás del avión creo que no te queda otra opción que esperar a que terminen y salga la que estaba sentada delante que, también ha leído este post, y se te ha adelantado.
¿CUÁNDO NO IR AL SERVICIO?
Igual que hay ciertos momentos para ir al servicio existen otros tantos en los que no se debe ir al servicio. Uno de ellos es mientras que el avión está en tierra. Normalmente la tripulación auxiliar suele bloquear las puertas de los aseos mientras están en tierra.
Tampoco nos levantaremos del asiento durante el ascenso o descenso desde o hacia el aeropuerto. Las señales de cinturones permanecen encencidas y, creedme, es por algo.
Bajo la misma premisa anterior no iremos al servicio mientras estemos atravesando una zona de turbulencias y las señales de cinturones permanezcan encendidas. Si de camino al aseo, en una zona de turbulencias, nos sobreviene una de ellas puede ocurrir que tus pies dejen de estar en contacto con el suelo y tu cabeza y espalda comience su contacto con el techo del avión. Hay aviones que han descendido mil pies, unos trescientos treinta y tres metros aproximadamente, como cayendo al vacío por culpa de alguna turbulencia y una especie de “vacío de aire” mientras que los pasajeros que no estaban correctamente atados han comenzado a levitar.
Atención madres pachorras que dejáis que vuestros hijos pequeños hagan lo que les dé la gana durante el vuelo y no se abrochen los cinturones. No debe ser nada, y digo NADA, grato ver como tu pequeño o pequeña comienza a levitar hasta darse con el compartimento de equipajes que hay encima de las cabezas. Susto para la madre y susto para el pequeño o la pequeña… azote para ambos por incoscientes.
Pero claro, te puede ocurrir que la señal de cinturones se encienda mientras estás en el aseo… qué inoportuno, ¿verdad?
Si eso ocurre la norma dice que tienes que regresar a tu asiento pero claro, dependerá de cómo de “ocupada” estés en tus tareas fisiológicas. Ahí deberás sopesar la situación y acabar con lo que estabas haciendo para regresar a tu asiento o bien arriesgarte y continuar con lo que hacías a riesgo de que el cacharro se mueva un poco y cuando salgas del aseo en vez de parecerte a la Barbie peinaditos que se levantó para hacer lo que fuera parezcas Paco Clavel con un montón de fluídos y mojones por todo tu vestuario.
INFECCIONES Y EL TRUCO
Está claro que cuando han acabado de recoger el servicio de comida todo el mundo reacciona a ello y suele ir a evacuar. Eso pasa en la mayoría de los casos.
Tendriáis que ver cómo quedan los aseos después de un vuelo intercontinental si, para colmo, los pasajeros son de aquellos que se deben lavar los pies cinco veces al día… no, mejor no lo imaginéis.
Pero claro, una, a veces, no es dueña de su cuerpo y éste se rebela con un: “O vamos al aseo ahora mismo o vas a ver lo que es venganza y a qué huele”
En ese caso no queda otra que ir, ir rápido. Pero al llegar al aseo y abrir su puerta podemos encontrarnos un escenario parecido a un campo de batalla donde abundan trozos de papel higiénico por el suelo, agua por todo y “frenazos” o “regalos” en la taza. No olvidemos que nos podemos encontrar en la tablilla de la taza la huella de zapatos o sandalias porque hay muchos que se ponen en modo “gallina ponedora” con los pies en la tablilla bien agachaditos para no errar el tiro.
Con todo ello lo que no dejas de pensar es cómo será la infección de orina que vas a tener como se te ocurra tocar nada allí dentro o acercar tu cuerpo a ninguna parte.
Está claro que en ese caso mejor irse a otro lado pero a treinta y cinco mil pies de altura no suelen abundar los aseos alternativos así que os vamos a dar, al menos, la mitad de la solución.
Ve siempre provista de un vasito de plástico en el bolso. Lo puedes coger de cualquiera de las cafeterías del aeropuerto desde donde saliste, coge más de uno, no ocupan mucho espacio y te ayudarán a no tener que tomar antibióticos o, simplemente, morirte del asco.
Alivia tu cuerpo miccionando (sí, meando, meando…) en el vasito y luego el vasito volcándolo a la taza. Te asegurarás que no tocas nada que no debas y que tu cuerpo está a una distancia deseable de cualquier elemento del aseo.
El vasito luego lo tiráis a la papelera y tan tranquilas.
ELLAS Y ELLOS
¿Por qué hemos enfocado este post hacia las chicas? Sencillo… a diferencia de los chicos que pueden “dibujar un fantasmita en la pared” las chicas no tienen esa “distancia de seguridad” Además los chicos, que no somos capaces de afinar el tiro a una taza de las dimensiones de una canasta de baloncesto, no seríamos capaces de atinar en un vasito de plástico y… peor aún. Si se nos olvida lanzarlo a la papelera y dejarlo en cualquier aparador del aseo todavía puede darse el caso de que otro venga detrás y piense: “qué idiota el de delante, se ha olvidado esto… ala, se ha quedado sin cerveza por idiota, glub, glub, glub…”
Saludos / José D.
Turismo: Hotel Maya, Kuala Lumpur
septiembre 6th, 2011Queridos aerumitos, ya es Septiembre y el verano va acabando poco a poco. Atrás quedan los excesos estivales. Nosotros hemos viajado un poco y una vez más vamos a ofreceros contenidos referentes a otras partes del mundo.
Hoy le toca el turno al Hotel Maya en Kuala Lumpur, Malasia. Un hotel de cinco estrellas… sí, no es que nos hayamos vuelto ahora “snob” y vayamos de lujo en lujo sino que tenemos a la mejor de las mejores buscando ofertas, ¡una genio!.
LOCALIZACIÓN Y CONTACTO:
Localización:
El Hotel Maya se encuentra en el 138, Jalan Ampang, 50450 Kuala Lumpur, Malaysia. Esto, así dicho, queda un poco… raro. La manera fácil de explicarlo es: en la misma calle de las Torres Petronas, a tres minutos caminando (ellos ponen ocho pero o bien son muy lentos o bien lo intentaron con maletas enormes y sin ruedas)
Una anécdota: Nosotros llegábamos desde el Golden Palm Tree Resort que está en Sepang, sí, donde el circuito de velocidad. El hotel tenía un “shuttle” (un transporte) que te dejaba en la puerta de las Torres Petronas. Como íbamos algo cargados con el equipaje y la distancia nos dijeron que no era tan corta (yo no sé estos malayos a qué le llamarán “distancia corta”, supongo a un paso o dos) decidimos tomar un taxi. Ya nos dijeron que el precio sería de 10 Ringgit (1 Ringgit = 0.24 Euro a día de hoy) pero que por ser turistas nos cobrarían más, como 15. Y así fué… el taxista nos llama la atención para que le elijamos a él y cuando decimos que vamos a tal hotel nos dice que 15 “cacharros” de esos. Me voy a la puerta de su taxi y le señalo un cartel donde se lee en inglés “en este taxi no se permite regatear, exija siempre su ticket” y le digo: “¿Qué, regateando?” Le quita importancia y me dice que todos lo hacen, cosa que me creo por otro lado. Bueno, no pasa nada. Me fijo en el número de licencia y veo que hay una web para reclamaciones así que me digo: “Majo, te va a salir caro el regateo, al menos conmigo”. Cuando llegué al hotel me fui directo a Internet, puse la web en el buscador y ¡cáspita! la web ya ni existe así que mi gozo en un pozo y el timo para mí.
El contacto del hotel es:
Email: info@hotelmaya.com.my
Reservas: +60 3 2711 8866
Fax del hotel: +60 3 2711 9966
Fax de reservas: +60 3 2711 2277
PRIMERA IMPRESIÓN:
Como se suele decir “la primera impresión es la que cuenta” y al entrar en el hotel te das cuenta de que has elegido bien. Un edificio moderno en tonos negros, como suelen elegir la mayoría de los hoteles urbanos. La recepción es discreta y los recepcionistas hablan con un tono y una cadencia en la voz que invita a relajarse desde el primer momento que uno entra en el hotel.
Eché de menos un botones o un mozo para que se hiciera cargo de las maletas y poderme despreocupar un poco.
LA HABITACIÓN:
Planta 20, un ascensor exprés que corre que se las pela, y llegamos a la habitación. La habitación está también decorada en blancos y negros, muy minimalista, funcional, perfecta.
Este hotel tiene una peculiaridad, está bien pensado, es como si lo hubiera diseñado alguien que fuera a usarlo en vez de alguien que fuera a hacer negocio con el hotel.
La habitación tiene, obviamente, una cama, 2×2 metros. Delante tiene una especie de caja negra, de unos dos metros de alto por uno y medio de ancho y un metro de profunda. Es algo raro ver una caja negra en la habitación pero bueno, descubramos qué es.
El frontal tiene una puerta corredera vertical que deja al descubierto en su mitad inferior un espacio para guardar la maleta. Si corremos la puerta hacia abajo, cubriendo el espacio de la maleta, nos encontramos con su mitad superior colmada con la televisión y un reproductor de DVD.
El lateral se abre y nos descubre el mueble bar, servicio de café, cafetera, tetera y todo lo necesario para prepararse un tentempié a cualquier hora.
Un mueble de líneas sobrias, color negro, serio, pero extremadamente funcional.
Al lado de la “caja” un escritorio móvil con el teléfono y varios enchufes para todos nuestros “cacharritos”
Sigamos descubriendo la habitación… Al lado de la cama un diván moderno con estructura de metal invita a relajarse un rato mientras uno lee las noticias antes de comenzar el día. El siguiente día porque ese ya estábamos más que cansados.
El armario está, como en otros tantos hoteles, en el pequeño corredor que hay desde la puerta de la habitación hasta la estancia principal. Como en otros muchos hoteles también este armario contiene la caja de seguridad. Cuando uno está “por esos mundos” está bien depositar el pasaporte en la caja de seguridad, que suele llevar el visado, y moverse con una fotocopia por ahí. Máxime si vives, como yo, en Arabia Saudí y cada vez que tienes que viajar debes sacarte un visado… ¿para salir del país? no… ¡para volver a entrar! Así de “curioso”.
Pero este armario también tiene su “truco”. Cuando la puerta corredera del armario lo cubre el cuarto de baño queda abierto. Si lo que estamos cerrando es el cuarto de baño, entonces queda abierto el armario.
Por cierto, el cuarto de baño… tan moderno que no le separa un muro de la estancia principal sino que le separa una cristalera. Como lo leéis… uno se puede estar duchando y viendo la televisión al mismo tiempo. Claro está que la cristalera puede taparse con un cortinón a tal efecto situado en el lado de la estancia principal.
El cuarto de baño tiene, además del plato de ducha enorme con ducha tipo “lluvia”, una bañera de buenas dimensiones también. El lavabo está acompañado por un sinfín de botecitos de champú, gel, acondicionador y una cajita con cepillo de dientes y pasta, maquinilla de afeitar, set de costura y todo lo necesario para hacernos la estancia más fácil. También encontramos un secador de pelo.
Volvemos a la estancia principal. Las mesillas de noche son unos estantes suspendidos y cuando, en la noche, uno no quiere encender la luz de lectura pero necesita iluminación para ir, por ejemplo, al aseo, encendemos una luz que se ilumina por debajo del estante, que está a ras de la cama y tendremos luz para ver dónde pisamos sin molestar, en absoluto, a nuestra pareja. Un diez para quién lo pensó.
En una cajita (sí, es el hotel de las cajitas) encontramos el mando de la televisión, el del DVD y una lista de películas extensísima de, más o menos, unos trescientos títulos.
Sin cargo alguno uno puede elegir la película, llamar a recepción, recibirla en la habitación y, en cuatro horas, volver a llamar a recepción para que te manden a alguien que la recoja.
En nuestro caso vimos el último día (después de dos días de ir al cine en las Torres Petronas, cosas que tiene el vivir en un país donde el cine está prohibido) una película que se llama “The Kingdom“.
Como último detalle cabe destacar que las vistas de la habitación, igual que las de toda una de las caras del edificio, es hacia las Torres Petronas así que si eres de los que sueles desorientarte porque no sabes cuántos hoteles diferentes has conocido en el último mes o bien no sabes ya en qué ciudad estás o a qué congreso ibas… abre las cortinas, ¡verás claramente dónde estás!
RESTAURANTE:
Si bien comimos y cenamos fuera, disfrutando de la extensa gama de restaurantes aledaños, el desayuno estuvo incluído en la tarifa de la habitación.
Buffet típico de hotel por la mañanita, sección de platos calientes, de bollería, cocina en vivo, frutas, cereales, y opción de leche de vaca, entera o descremada, y de soja.
No es un buffet al que le diéramos cinco estrellas por ser las opciones, dentro de cada grupo, bastante reducidas, pero la calidad no dejaba de ser buena.
SPA:
El hotel tiene, en una de sus plantas, una amplia sección dedicada al gimnasio, spa y centro de belleza. El gimnasio ofrece, aparte de pesas y máquinas, y esto sí es novedad, clases dirigidas de aerobic, pilates, etc. Un par de ellas por día, pero es raro verlo en cualquiera de los gimnasios de otros hoteles. Su uso es gratuíto.
Tiene una piscina que no es ni interior ni exterior, me explico. La piscina está cubierta porque está en una de las plantas del edificio pero esa planta está abierta al exterior, por tanto no es ni una ni otra cosa. El clima constante de Malasia hace que no haga frío ninguno en esa parte.
La piscina está compuesta por zona de baño y zona de chorros haciendo de tu baño una experiencia relajante y placentera. La decoración está creada en piedra negra y mobiliario con colores de caña además de cañas de bambú.
Yo, que ya llevaba tiempo deseándolo, me decidí por un masaje relajante a cuatro manos… sí, un lujo.
PERSONAL:
Otra de las cosas que cabe destacar es el personal del hotel. No sé muy bien si es por cómo son los malayos o bien porque el hotel les ha entrenado a conciencia pero si un hotel es eso… un hotel, un edificio, habitaciones, estancias… en este destaca el trato del personal. Un trato super profesional pero cercano, con voz calmada, buenas maneras y con ganas de ir siempre un paso por delante de las espectativas del cliente.
CONCLUSIÓN:
La valoración general de este hotel, para mí, es muy alta. No será un diez pero sí se encuadra en el rango del nueve alto. Un hotel que recomiendo para vuestras visitas a Kuala Lumpur.
Saludos / José D.






